Casa del Rey Anterior  |  Siguiente

 

Ref: 4. Casa de recreo construida entre 1594 y 1597 por Hans Khevenhüller, embajador Imperial en la Corte de Felipe II y Felipe III. Encargó la obra al arquitecto Patricio Cajés y la decoró con pinturas de importantes maestros de la época.

Fecha: 1594-1597

Tipo de bien: Arquitectura Civil

Descripcion: En el año 1591 el Embajador Imperial en la Corte de Felipe II, Hans Khevenhüller, encargó al arquitecto italiano, Patricio Cajés la construcción de una casa de recreo en la villa de Arganda. En el año 1594 ya estaban terminadas las obras pero no se inauguró hasta el 15 de abril de 1597 para la que se contó con la presencia del florentino Antonio Horlandini.
La quinta de recreo le servía al Embajador como lugar de esparcimiento y descanso de las tareas de Estado. En la actualidad se conservan tres dibujos originales que son prácticamente iguales, que representan al embajador vestido de negro, tal y como marcaba la etiqueta cortesana de la época, y con el collar de la Orden del Toisón de Oro que le había concedido Felipe II, junto a su casa de Arganda que nos permiten conocer cómo era la propiedad del embajador.
La casa, construida en ladrillo visto y mampostería, seguía la tipología tradicional de casas de campo y se articulaba en torno a un doble, el principal torreado y con una galería orientada a poniente, en el que se distribuían las diferentes habitaciones. Era un edificio de una sola planta y tres torres con dos altura. La fachada principal tenía zócalo y portada con sillares de piedra almohadillados, sobre la que se encontraba el escudo de armas del embajador y a la que se accedía por una escalinata monumental situada en el centro de la fachada. A ambos lados había dos portones que daban acceso, el de la derecha, a un patio de servicio en torno al cual se encontraban las dependencias agrarias y las cuadras, y el de la izquierda, que tenía acceso directo a los jardines de la casa.
La Quinta del Embajador, como así era conocida en la época, contaba con unos magníficos jardines decorados con fuentes y estanques y con una amplia huerta detrás en la que había viñas y un palomar en la parte alta de la finca. La quinta, además, tenía bodega en la que el embajador producía su propio vino.
El interior de la casa estaba decorado con una valiosa colección de cuadros de los mejores artistas de la época, entre los que destacan los lienzos de las nueve musas y el rapto de Helena, obras de Jacopo Tintoreto que a su muerte regaló al rey Felipe III. La colección contaba con grabados y mapas de diferentes países.
Khevenhüller desde su condición de embajador, recibió en su casa de Arganda a importantes personajes de la época destacando la visita de Felipe II y su hija, la infanta Isabel Clara Eugenia, las que hicieron Felipe III y su esposa, Margarita de Austria, la del príncipe Maximiliano de Baviera, y las de conocidos personajes como Antonio y Alberto Fugger, Juan de Borja, Francisco Guicciardini, Camilo Gaetano y Antonio Horlandini.
A su muerte en 1606, la casa pasó a manos del Duque de Lerma, y a la muerte de éste, a su nieto Francisco Sandoval Rojas a quien perteneció hasta 1650, año en que la adquirió la Compañía de Jesús que la convirtió en una importante hacienda que pasó a depender directamente del Colegio Imperial de Madrid, al igual que las haciendas de Torrejón de Ardoz y Valdemoro.
Cuando los jesuitas compraron la casa a mediados del siglo XVII, estaba en un lamentable estado de conservación debido al abandono sufrido durante algunos años y al expolio de muchos de sus materiales de construcción por parte de algunos vecinos. La Compañía no sólo restauró el edificio adaptándolo a sus propias necesidades, sino que también amplio las dependencias agrícolas particularmente la bodega. Construyeron un amplio lagar con 2 prensas de viga, dos cocederos, uno para vino blanco y el otro para vino tinto, y una cueva con capacidad para 95 tinajas de entre 120 y 180@. Así, la bodega se convirtió en la más grande e importante de la Comunidad de Madrid. La hacienda, además, contaba con varias cuadras, quesería, horno de pan, aguardentero, palomar con capacidad para 400 parejas de palomas y molino de aceite. También tenían horno de cal y 3 colmenares en diferentes parajes del municipio: Valtierra y la Dehesa.
Entonces la Quinta del Embajador había dejado de ser una casa de recreo con jardines y fuentes para el disfrute y se había convertido en una casa de labor con huertas, olivos y árboles frutales. A mediados del siglo XVIII, los jesuitas acometieron nuevas obras en la casa, entre ellas, la renovación del oratorio para el que encargaron una talla de San Miguel y un nuevo retablo de madera dorada que estaba presidido por una pintura de la Virgen con el niño en brazos. También reformaron el lagar, la cuadra, varias cámaras, la cocina, el harinero, la queresía y el refectorio. Para la zona de la cuadra y las cámaras se encargaron 12 columnas con sus basas y zapatas de piedra labradas.
La obra más importante fue la ampliación de la casa en 1750 con la creación del segundo piso como así lo indican los libros de cuentas en los que se especifica la construcción de un “cuarto nuevo”, refiriéndose con cuarto nuevo a una nueva galería de habitaciones en la segunda planta del edificio sobre la fachada principal. Las obras fueron dirigidas por un maestro de Madrid, y se utilizaron 5800 baldosas, yesos para los paramentos, tejas, ladrillos, madera… 12 álamos negros para los umbrales de 5 puertas de aposento con molduras Cardenal pintadas de blanco y 15 ventanas pintadas con barniz verde, todas con sus vidrieras y bastidores. Además, se compuso un reloj y un farol para el tránsito. Las habitaciones, destinadas a descanso de los religiosos, se amueblaron con 3 mesas, 3 camas, 36 sillas, 5 taburetes y cortinas de lienzo blanco para las ventanas.
En el año 1764, Carlos III determinó expulsar a la Orden de la villa de Arganda para solucionar el problema que mantenían con el ayuntamiento y los vecinos quienes habían puesto un pleito contra la orden quejándose del monopolio que ejercían en la villa. A partir de entonces, la hacienda y todos los terrenos que tenía la Compañía en la municipio pasaron a ser propiedad de rey, y desde entonces se le conoce a la casa como Casa del Rey.
En el año 1785 y mediante subasta pública adquirió la casa por 900.000 reales, Jerónimo Mendinueta y Múzquiz, Conde de la Cimera. La casa fue adecentada por los nuevos propietarios acomodándola al gusto de la época. Junto a la fachada posterior del edificio existía un patio interior con una fuente en el centro, era el patio de la tranquilidad, espacio predilecto del conde donde. Desde 1785 hasta 1945, año en el que el Conde de la Cimera vendió la propiedad a 3 familias de Arganda, siguió funcionando como hacienda con una importante bodega en la que se elaboraba vino para su comercialización.
En 1950, ya en propiedad de 3 familias de Arganda, se acometieron las obras más importantes en el edificio al ser las cambiaron el aspecto original que había tenido la casa durante más de tres siglos y las que proporcionaron el aspecto que tiene en la actualidad y que dista bastante de lo que había sido el edificio. En las obras de 1950, la casa se dividió en 3 espacios iguales, es decir, que se dividió en 3 viviendas independientes, para las que fue necesario quitar varios muros internos, abrir ventanas y puertas que se conservan en la actualidad y que hasta 1950 no existían, también se desmontó la escalinata de madera situada en el centro de la casa, y se picaron las pinturas al fresco con temas de las cuatro estaciones que decoraban una de las torres.
A comienzos de la década de 1980 se llevó a cabo la última restauración por parte del Ayuntamiento. Entonces se arreglaron las cubiertas y se subieron las 2 torres un cuerpo más, dándoles mayor altura. Fue en ese momento cuando se abrieron las dos ventanas circulares. También esa fecha desapareció la parte del jardín con las cuadras, lagar, cocedero, molino de aceite, todas las dependencias agrícolas que habían estado a pleno rendimiento hasta 1936. En su lugar, en la actualidad hay una amplia plaza con gradas en la que se hacen espectáculos culturales e infantiles, es un punto de encuentro de la ciudad de Arganda.

Observaciones:

Fecha última actualización: 13/03/2015

Bien relacionado:

Cueva-Bodega de la Casa del Rey Ver ficha

Direccion: AV. Ejército, del, 07

Refª Catastral: 2415701VK6621N | Ficha Catastral 1867

Estado: Restaurado

Tipo de protección:

Bien sometido al régimen de protección previsto para los bienes incluidos en el Inventario de Bienes Culturales de Madrid. Disposición 2ª de la Ley 3/2013, de 18 de junio, de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid. Ver norma

Bibliografía:

  • ALVAR EZQUERRA, Alfredo. Khevenhüller. Temporis pons per saecula. Arte en Hochosterwitz. Hoschosterwitz: Burg Gallerie Hochosterwitz, 2010, 40 p. Ver publicación
  • ARCHIVO DE LA CIUDAD. "La Casa del Rey, un sueño del Renacimiento". Recortable de la Casa del Rey. Madrid: Ayuntamiento de Arganda de Rey, 1991, p. 11. Ver publicación
  • BENITO ALFARO, Alfonso. Arganda del Rey. Madrid: E. Rubiños, 1890, 113 p. Ver publicación
  • DOCUMADRID. Arganda del Rey. Madrid: Ayuntamiento de Arganda del Rey, Editorial Lunwerg, 2003, 299 p. Ver publicación
  • GARCÍA MADRAZO, Pilar. Paseo histórico-literario por la Comunidad de Madrid: Arganda del Rey. Madrid: Comunidad de Madrid, 1999, 5 p. Ver publicación
  • GUILLÉN Y FOMINAYA, José y RIAZA TORRES, Emilio. Memoria médico-topográfica de la villa de Arganda del Rey. Madrid: Ayuntamiento de Arganda del Rey, 2002, 63 p. Ver publicación
  • KHEVENHÜLLER, Hans. Diario de Hans Khevenhüller: embajador imperial en la corte de Felipe II. Madrid: Sociedad Estatal para la Conmemoración de los Centenarios de Felipe II y Carlos V, 660 p.
  • RODRIGUEZ-MARTIN Y CHACON, Manuel. Arganda del Rey. Apuntes para su historia. Madrid: Hermandad del Santísimo Sacramento y Nuestra Señora de la Soledad de Arganda, 1980, 630p. Ver publicación
  • TORRES SOLANA, Virginia y SANZ HERNANDO, Alberto. Arganda del Rey. En: Arquitectura y Desarrollo Urbano. Comunidad de Madrid. Zona Sur. Madrid: Comunidad de Madrid, 2004, p. 67-189. Ver publicación
  • VV.AA. La Casa del Rey. Cuatro Siglos de Historia. Madrid: Ayuntamiento de Arganda del Rey, 1997, 453 p. Ver publicación

Fuentes documentales:

  • AMAR. Signatura. 10200010121. Orden del Ministerio de la Guerra paraque se ponga a disposición de José del Piñal todos los medios necesarios para proteger la Casa del Rey, 1810.
    Ver documento
  • AMAR. Signatura. 10900040013. Orden del Ayuntamiento de Arganda al duque de la Cimera paraque repara la fachada de la Casa del Rey, 1936.
    Ver documento
  • AMAR. Signatura. 7460060. Instancia de la Condesa de Goyeneche, viuda de Vilches solicitando autorización para el cierre de las puertas del pretil de la Casa del Rey, 1918.
    Ver documento
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